Charlie and the Chocolate Factory

En 2006, la historia de Charlie y la fábrica de chocolate se adaptó para un nuevo tipo de atracción oscura. Falcon’s Treehouse fue contratada para diseñar y componer todo el audio de la atracción y proporcionar una solución llave en mano para la parte del ascensor, que constituía la segunda mitad de este recorrido caprichoso. En la primera parte, los visitantes subían a bordo de barcas y flotaban por un río de “chocolate”, pasando junto a ilustres personajes del libro de Roald Dahl, como Augustus Gloop y Veruca Salt, en forma de animatrónicos o imágenes proyectadas.

Después de que los visitantes se bajaran de la barca y dejaran atrás el agua, disfrutaban de un breve vídeo previo que preparaba el terreno para el viaje en el gran ascensor de cristal, que distaba mucho de ser un ascensor convencional. Una vez dentro de este inmóvil e inusual teatro con forma de cubo, se ofrecía a los visitantes un festín para los sentidos.

La presentación utilizó un nuevo producto llamado Fifth Dimension, lo que significaba que contaba con cinco superficies de proyección: izquierda, derecha, frontal, trasera y superior. La animación CG se proyectaba desde atrás sobre todas las paredes semitranslúcidas. Un suelo vibrante, una banda sonora impactante, efectos de sonido estratégicos y luces parpadeantes completaban la experiencia, proporcionando a los visitantes una sensación única, como si estuvieran volando.

Charlie & the Chocolate Factory en Alton Towers de Falcon’s Creative Group en Vimeo.

Este viaje por la fábrica comenzó con numerosos storyboards, que los animadores utilizaron como base para su trabajo. Queríamos mostrar la mayor parte posible de la fábrica: escaleras, salas de calderas, puertas, techos, ¡un gran tanque de chocolate! Al final, elevamos a todos hacia el cielo para ofrecer una vista de pájaro de la fábrica.

Uno de los retos a los que se enfrentó nuestro equipo fue hacer que pareciera que los visitantes estaban en una fábrica enorme, aunque el espacio en el que se encontraban era relativamente pequeño. Una forma de superarlo fue colocar el audio de origen en multitud de ubicaciones. Esta técnica, junto con los interesantes elementos visuales en movimiento, ayudó a crear una profundidad y una dimensión que en realidad no existían.

A día de hoy, los fans de la atracción Charlie y la fábrica de chocolate siguen hablando maravillas de ella. Podría decirse que se sintieron como si hubieran conseguido un billete dorado, al ser de los afortunados visitantes que vivieron la atracción antes de que recibiera a su último pasajero en 2015.

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